Cómo impacta la Psicología Positiva en el ambiente escolar
En los últimos años la Psicología Positiva ha ido en aumento, el interés por temas como la felicidad, la resiliencia, expresión emocional o motivación ha ampliado la mirada de lo que significa la salud mental. Cada vez se busca potenciar los factores protectores de las personas para guiarlas a un óptimo desarrollo individual y que puedan gozar de una mejor calidad de vida.
De hecho esta ciencia, basada en la prevención de la enfermedad, paulatinamente se ha ido sumando a la transformacion diaria de la Educación, con el principal objetivo de favorecer el Bienestar o el «estar bien» de los alumnos.
El Por qué
Los niños se forman gran parte de su vida en los Colegios, de hecho tiende a ser el primer lugar donde establecen sus relaciones sociales, generan vínculos de amistad y maduran aspectos de su personalidad que los acompañarán el resto de sus vidas. Es por ello, que los Colegios se han convertido en instituciones con «una gran oportunidad» para estimular la salud mental de sus alumnos.
Si bien la base principal del desarrollo emocional son sus propios hogares, los Colegios cumplen un rol clave en la formación de los futuros adultos. Si dentro de sus estrategias para hacer del bienestar una labor compartida sumaran acciones basadas en la Psicología Positiva, podrían generar un impacto aún mayor en la salud emocional de sus alumnos, y asimismo en toda la comunidad escolar.
¿Cuál es el impacto de la Psicología Positiva en el ambiente escolar?
#1 Reduce los síntomas depresivos.
Si bien existen otras ciencias tradicionales que ayudan a reducir los síntomas de la depresión, se ha comprobado que si se combina una terapia con técnicas de la Psicología Positiva, como por ejemplo, practicar emociones como la calma o la gratitud, los síntomas depresivos podrían disminuir o se mantendrían al margen.
La Psicología Positiva se enfoca principalmente en cultivar emociones positivas para estimular el escudo protector de las personas. Esto no quiere decir que no preste atención a las emociones menos gratas, sino que su mirada está centrada en hacer florecer los aspectos más saludables de la personalidad. En general, lo que busca esta ciencia es enseñar a despertar las emociones más frescas, desarrollar pensamientos optimistas y fortalecer la resiliencia para enfrentar favorablemente la adversidad.
Es fundamental que en los Colegios la comunicación y el refuerzo hacia los alumnos sea positivo y se centre en sus capacidades, habilidades y talentos, los alienta a descubrir la mejor versión de sí mismos y fortalecer diariamente su escudo protector frente a las vicisitudes de la vida.

#2 Aumenta los estados positivos.
Si uno de los objetivos dentro de la rutina escolar fuese aumentar los estados de ánimo positivos de los alumnos, ellos sin lugar a dudas manifestarían una actitud o disposición más proactiva ante sus aprendizajes.
El comportamiento de los estudiantes se caracteriza por ser simple, lúdico y pro-sociales. Por cuanto si se utilizan recursos prácticos que estimulen emociones como la motivación o impulsen habilidades como la sociabilidad, colaboración y empatía se activarían los aspectos más saludables de su personalidad y con ello un buen estado de ánimo.
En los adolescentes se ha comprobado que la fluctuación de sus emociones afectan directamente su estado mental. De hecho, cuando los jóvenes experimentan desánimo sus pensamientos tienden a ser pesimistas y sus decisiones menos asertivas. En cambio, cuando su ánimo aumenta, suelen sentirse confiados, con ideas optimistas y evalúan con mayor satisfacción sus propias vivencias.
La Psicología Positiva va de la mano con la conciencia del autocuidado. Por ello una de las formas más prácticas para comenzar a activar un buen estado de ánimo en la comunidad escolar, es enseñarles a desarrollar al menos una actividad o acción diaria que les brinde cuotas de energía, motivación y felicidad.

#3 Favorece la capacidad de aprender y crear.
La manera en que sentimos las influencias del entorno, determinará la «forma» de nuestros pensamientos y acciones.
Cuando los niños experimentan emociones positivas como la curiosidad, la motivación o la gratitud, su forma de «pensar» y de «actuar» serán más favorable para su propio desarrollo. Por un lado, su mirada se centrará en los aprendizajes que adquieren de sus experiencias, se sentirán atraidos para descubrir nuevas formas de hacer las cosas, fortalecerán su confianza y se sentirán capaces de hacer aportes creativos.
En este sentido, una clave importante es estimular sus Pensamientos Resilientes, aquellos que les dan un mayor empuje para enfrentar sus dificultades diarias y, sobretodo, filtrar aquellas ideas negativas que les impiden avanzar. Desarrollarán una mejor actitud frente a sus experiencias y un comportamiento más optimista y asertivo.

Rutina escolar positiva y clima emocional